Manejo de las agresiones por plomo en el perro y gato.

La lista de animales ( perros, gatos, aves, roedores, monos, etc…) que son atendidos por agresión por arma de fuego son innumerables.


Muchos son intencionados por personas no amantes de los animales, vecinos presumiblemente culpables a los que les molestan sus perros vecinos porque ladren o porque gatos se metan en sus casas a husmear.


Otros son adolescentes que andan con sus rifles de perdigones ( con el típico y único perdigón en forma de copa o esférico) perdiendo el tiempo haciendo el indio en lugar de estudiar o bien desde su ventana a diestro y siniestro a pájaros, gatos y todo lo que se mueva.


Y otros sin embargo, sobre todo en perros, son consecuencia de accidentes producidos por cazadores con sus escopetas de cartuchos que no ven a su perro en el campo de tiro al disparar a sus presas durante la caza.

La lesión por arma de fuego es típica e inconfundible con un agujero perforante (a veces, no siempre otro de salida en el lado opuesto y según el tipo de munición) y un pequeño halo de necrosis.


Muchas veces es confundible con una lesión por mordedura, por lo que ante la sospecha de un animal de campo, una o múltiples pequeñas perforaciones (un cartucho de los de caza contiene decenas de pequeños perdigones ) o antecedentes de enemistad con algún vecino, debemos de proceder a la realización de una radiografía para descartar o no la presencia de uno o varios perdigones.


La clínica que presente el animal depende de dónde esté alojado el proyectil, pues tenemos desde:


-Pequeñas perforaciones cutáneas y subcutáneas simplemente.

Perforaciones oculares con pérdida de ojo.

-Convulsiones o paresias cuando la perforación llega hasta médula o encéfalo.

Dolor abdominal intenso y agudo por perforación de cualquier órgano abdominal: esplénico, intestinal, renal, adrenal o vesical.

Cojera por fracturas óseas a cualquier nivel.

Disnea por perforación cardiaca o pulmonar….

-Multiorgánica cuando nos traen al típico bretón o pointer con decenas de pequeños perdigones alojados por todo el cuerpo, siendo necesarias varias radiografías y en varias proyecciones para delimitar trayectorias y dónde están alojados y decidir cuáles son urgentes de extraer o cuáles pueden ser vitales.


En la siguiente tabla aparece el número de especies afectadas por disparo y su porcentaje.

Tabla I : Distribución de animales atendidos.

Especies % total 80 animales en varios años
Gatos 40 50 %
Perros 20 25 %
Hurones 1 1,2 %
Aves 14 17,5 % rapaces,buhos (3), gallinas (1), tórtolas/palomas (7), perdices (2), gaviotas (1)
Reptiles 2 2,5 % iguana (1) salamanquesa (1)
Conejos 2 2,5 %
Monos 1 1,2 %

Muchos animales pasan por alto de sus heridas para sus propietarios porque no se dan cuenta en el momento de producirse el disparo o porque tienen el pelo largo o no lo atribuyen a ello o lo confunden con leves heridas o mordeduras.


Cuando se les informa que su animal ha sido agredido por un arma de fuego cunde la alarma en su propietario buscando al posible culpable, por lo que debemos ser cautos a la hora de informar, certificar o dar un parte de lesiones.


La mayoría de los casos como muestra la tabla corresponde a gatos, los perros suelen ser la mayoría perros de caza ( pointer, bretón, braco…), por lo tanto accidentales, y el resto de grupos intencionados por gente que no tiene otra cosa que hacer que ir disparando a los animales de su entorno, como las aves que nos rodean a diario.

En 12 de los 20 perros los perdigones estaban en múltiples localizaciones y los daños obviamente son mayores cuando más cercano es disparado el animal, por la energía cinética del proyectil.


Una vez realizadas las radiografías y localización del plomo, procedemos al rasurado, depilación y desinfección de las heridas, con solución yodada o de clorhexidina buscando orificios de entrada y de salida.


Según la profundidad de la herida, dejaremos un drenaje natural de los mismos, sin suturas y antibiótico y en caso de haber enfisema subcutáneo, necrosis o perforación profunda procedemos a la debridación de los tejidos necrosados, extracción de pelos incrustados, sutura y drenaje.

A nivel médico está claro que debemos de actuar ante la gravedad de los alojados en cavidades corporales buscando perforaciones que necesitan intervención quirúrgica, caso de asas intestinales, vejiga urinaria, riñón, bazo, hígado, pleura, pulmón….


Eso de esperar a ver lo que ocurre no compensa el riesgo de peritonitis (todas las perforaciones de pared abdominal que hemos visto también perforan algún asa intestinal o algún órgano parenquimatoso). La laparotomía es necesaria en casi la totalidad de las perforaciones abdominales, pues son a veces varias las asas intestinales las que requieren sutura a la vez, lavados abundantes con suero salino fisiológico y antibióticos de amplio espectro y para anaerobios ( cefalosporinas, gentamicina, metronidazol…)

Tabla II : nº de casos con órganos afectados por los disparos en los perros y gatos (en algunos es multifocal)

Piel solo: 30 Columna: 6 Craneo: 2 Corazón: 2 Pulmón: 6 Riñón: 4
Ojo: 6 Intestino: 14 Hígado: 5 Bazo: 3 Vejiga: 3 Adrenales: 1

Por tanto todo lo que sea valorar al paciente agredido nos ayudará en la decisión y en el tratamiento, se aconseja hacer :


La ecografía está indicada para ver la estructura del bazo, hígado y riñones en busca de sangre libre o hematomas, al igual que el pericardio y pleura. Así como un hemograma y recuento leucocitario.

Una endoscopia en la búsqueda de lesiones gastro-esofágicas o bronquiales, cuando los disparos afecten a tórax.

La Resonancia magnética nos ayudó para valorar una fractura de temporal con alojamiento del perdigón en esa parte del encéfalo y en otro caso de fractura de vértebra lumbar.

Los perdigones se encapsulan o fibrosan, produciendo reacción granulomatosa de los mismos pues muchas veces vienen acompañados hacia el interior corporal con pelos y dermis. Muchos no es necesario extraerlos, sobre todo cuando son pequeños o numerosos y sean difíciles de localizar.

Las de localización torácica con neumotórax o hemotórax necesita valorarse si hay perforación pulmonar, traqueo-bronquial o esofágica, siendo necesario la toracotomia en casos extremos o con hemorragias masivas o que no respondan al drenaje pleural.

En caso de no poder extraerse o ser múltiples y pequeños es conveniente al cabo de unos meses la valoración de los niveles de plomo en sangre para ver la conveniencia de dar quelantes o replantearse el extraer los perdigones.



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7 respuestas a Manejo de las agresiones por plomo en el perro y gato.

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  1. Natalia dice:

    Hola queria preguntar mi gata fue herida en el cuello tiene dos orificios que puedo hacer para que mejore me costo encontrar la herida (un mes) fue producto de una que salio pus y sangre absceso. Debo limpiar la herida, que debo hacer?

  2. Eugenia dice:

    Hola quisiera saber si aún perro lo hieren con una bala calibre 22 empieza a sangrar en el momento o al rato le han dado en un vaso gracias

  3. Juan dice:

    hola Antonia, el plomo no tiene efecto ferromagnético en resonancia, y por lo tanto no interfiere en el campo magnético, con lo cual no dará señal en la resonancia magnética y se verá negro en todas las secuencias. Saludos

  4. ANTONIA TOUS PORCEL dice:

    Pero, en el caso del perdigón, ¿se puede hacer una resonancia si es un metal?. Yo creía que interfieren en el campo magnético y no se ve nada. Gracias

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