Antiinflamatorios Intestinales

Cuadro I: Tratamiento Farmacológico de la Colitis Ulcerosa y Enfermedad de Crohn

MEDICAMENTO

COMENTARIOS

INHIBIDORES DE LA MOTILIDAD
INTESTINAL

Difenoxilato

Loperamida

Usados en casos leves para alivio de la diarrea. 2-4 mg de loperamida por la mañana pueden ser útiles para reducir la urgencia de defecación. Utilizar con prudencia en casos más graves, por el riesgo de precipitación de megacolon tóxico. No debe usarse, en lo posible, durante las fases inflamatorias agudas.

ANTICOLINERGICOS

Para alivio del espasmo intestinal.

Mismas consideraciones que en el caso anterior.

DERIVADOS DEL
5-AMINOSALICILICO

Sulfasalazina

Mesalazina

Olsalazina

La sulfasalazina fue uno de los primeros medicamentos que mostraron eficacia en colitis crónicas. Es una sulfamida, que fue usada en la creencia de una etiología infecciosa, pero la fracción activa no es la parte sulfamídica, sino el ácido 5-aminosalicílico (5-ASA o mesalazina). Actúa como una especie de profármaco que libera 5-ASA en el colon por acción bacteriana, aunque hay quien piensa que tiene actividad propia.

La fracción sulfamídica es la causa de muchos de los efectos adversos de la sulfasalazina. Aproximadamente el 15% de los pacientes no toleran el tratamiento.

El 5-ASA puro tiene eficacia semejante, pero los efectos adversos son significativamente menores. Para administrarlo hay que usar algún sistema que evite la absorción del medicamento antes de llegar al colon.

Hay dos procedimientos disponibles:

1)   Preparados de mesalazina formulados con una cubierta entérica que se disuelve a pH 7. La liberación del fármaco se produce en el íleo distal y en el colon.

2)   Usar olsalazina, que es un profármaco constituido por dos moléculas de 5-ASA. Al igual que la sulfasalazina, atraviesa el tracto intestinal superior sin ser absorbida y es desdoblada en 5-ASA por las bacterias del colon. A diferencia de la sulfasalazina, no tiene fracción sulfamídica. La olsalazina garantiza mejor que los preparados de cubierta entérica que la liberación de la mesalazina se hará en el colon. Su inconveniente principal es una incidencia alta de diarrea, dependiente de dosis.

Los derivados del 5-ASA tienen todos eficacia muy parecida y sirven sobre todo en cuadros agudos leves a moderados. En enfermedad de Crohn se requieren dosis mayores que en colitis ulcerosa, y la eficacia depende de la localización. Responden bien las colitis o ileocolitis, pero pocos casos de ileítis. Esto parece relacionado con la pauta de liberación del 5-ASA en el tubo digestivo, de la que hemos hablado antes. Las formas rectales son útiles en cuadros de localización distal. Los supositorios pueden emplearse en proctitis de hasta 5 cm. Los enemas pueden tratar lesiones más extensas, pero parecen peor tolerados.

Una característica interesante de estos medicamentos es que pueden emplearse en tratamientos de mantenimiento. Dosis de 1 g dos veces al día de sulfasalazina, o dos comprimidos de 500 mg de mesalazina tres veces al día pueden reducir la incidencia de recaídas de colitis ulcerosa de 70% al 20% anual. La eficacia como preventivo se mantiene durante varios años.

CORTICOSTEROIDES

Para conseguir la remisión de los episodios agudos, los corticoides vía oral (el equivalente a 40-60 mg/día de prednisona) son más eficaces que los derivados del 5-ASA. Sin embargo el uso continuado de corticoides tiene riesgos importantes y no previene las reactivaciones. Por ello se usan fundamentalmente en casos graves o en pacientes que no responden a los derivados salicílicos, y generalmente en tratamientos combinados.

Se administran durante episodios agudos con suspensión lenta posterior, porque la enfermedad tiene tendencia a reactivarse si se suspende bruscamente. En algunos pacientes esto significa mantener un tratamiento en días alternos durante bastante tiempo.

En el tratamiento de episodios agudos severos pueden usarse corticoides vía parenteral, que pueden ser sustituidos por ACTH en pacientes que no hayan sido tratados recientemente con corticoides sistémicos.

Los corticoides por vía rectal son útiles en el tratamiento de colitis de localización distal. Tienen menos problemas de efectos adversos que los corticoides sistémicos y la eficacia es parecida a los derivados de 5-ASA por vía tópica rectal. Existe comercializada una espuma de triamcinolona en aerosol para este propósito.

AZATIOPRINA

MERCAPTOPURINA

Ver INMUNOSUPRESORES

La eficacia de estos inmunosupresores está mejor probada para la enfermedad de Crohn que para colitis ulcerosa, pero existe ya suficiente evidencia de que pueden ser útiles en ambos cuadros si se toman en consideración sus inconvenientes: que el efecto terapéutico puede tardar meses en aparecer, los efectos adversos (neutropenia y pancreatitis) y el recelo hacia los tratamientos continuados con agentes inmunosupresores.

El criterio general es que merece la pena ensayarlos en tratamientos de mantenimiento en pacientes que no respondan a la terapia convencional con derivados de 5-ASA más dosis tolerables de corticoides o en casos de dependencia de corticoides.

La dosis usual es de 2,0-2,5 mg/kg/día de azatioprina, o de 1,0-1,5 mg/kg/día de mercaptopurina, que se alcanzan por incremento gradual.

CICLOSPORINA

Ver  INMUNOSUPRESORES

En fase experimental aún, pero ha mostrado eficacia en casos refractarios a corticoides. La acción es rápida (en menos de dos semanas). Por vía IV es significativamente más eficaz que por vía oral o en enema.

Inconvenientes del medicamento son la nefrotoxicidad (que dificulta el uso prolongado), la recaída rápida al suspender la medicación y que no parece eficaz como terapia de mantenimiento. En estos momentos su aplicación mejor parece ser como tratamiento IV de casos agudos severos que no respondan a los corticoides parenterales.

METROTEXATO

La experiencia es aún limitada. Dosis de 25 mg a la semana vía IM o 5 mg 3 veces a la semana vía oral permiten la retirada del corticoide en pacientes de enfermedad de Crohn dependientes de esteroides. La vía parenteral parece más eficaz que la oral.

METRONIDAZOL

El metronidazol es el mejor estudiado de varios agentes antibacterianos que se han venido usando de forma empírica en el tratamiento de colitis crónicas.

Fue introducido inicialmente para el tratamiento de la afectación perianal de la enfermedad de Crohn, una indicación que aún conserva, aunque la afección se recrudece a veces al disminuir la dosis. Puede ser útil en cuadros de enfermedad de Crohn en otra localización. La eficacia en colitis ulcerosa es discutida pero los resultados no parecen buenos. En cualquier caso es una alternativa a tomar en consideración en fracasos del tratamiento convencional.

La dosis usual es 250 mg 2 a 4 veces al día. Suspender el tratamiento si no se ha obtenido efecto en 4-8 semanas. Si el resultado es bueno, considerar la retirada progresiva tras 3-4 meses de terapia continuada.

INFLIXIMAB

Infliximab es un anticuerpo monoclonal de tipo quimérico (origen mixto ratón-humano), capaz de unirse de forma selectiva al factor de necrosis tumoral de tipo alfa (TNFa), pero no a la linfotoxina (TNFß), inhibiendo sus efectos biológicos. El factor de necrosis tumoral juega un papel decisivo en la enfermedad de Crohn. El bloqueo de esta citocina por medio del infliximab conduce a una rápida resolución de la inflamación de la mucosa digestiva. El tratamiento con infliximab no sólo provoca una reducción sustancial de los niveles de TNF sino además de CRP (Proteína C Reactiva), uno de los marcadores inflamatorios más característicos, todo ello sin afectar sustancialmente a los recuentos de leucocitos periféricos totales ni a la capacidad funcional de los monocitos.

El tratamiento con infliximab en estudios clínicos controlados con placebo ha mostrado que más del 65% de los pacientes refractarios a los tratamientos convencionales experimentan una marcada mejoría en sus síntomas.

Cuadro II. Utilidad de los Medicamentos del Grupo


Cuadro III. Esquema de Tratamiento de la Colitis Ulcerosa

El contenido aquí mostrado corresponde a BOT (base de datos de medicamentos de España 2002), que aunque está relacionado con medicamentos de uso humano, puede resultar muy útil para la medicina veterinaria de pequeños animales.



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