La leucemia linfocítica crónica en el gato. Caso clínico y manejo

La Leucemia Linfocítica Crónica

Definida como una proliferación neoplásica de linfocitos aparentemente maduros o en los últimos estadios de sus precursores ( linfoblastos maduros o prolinfocitos) monomórficos y monoclonales originada en médula ósea y que se expande invadiendo al resto de órganos y tejidos hasta provocar la muerte.

Está caracterizada por la presencia persistente (más de 3 meses) de un número elevado de linfocitos maduros en sangre periférica (linfocitosis) en el 95% de los casos ( con nº > de 9000 linfos/ microlito), salvo en la forma aleucémica y cuyo diagnóstico definitivo se hace por citología de médula ósea con presencia a partir de un 15-20% de la población celular son linfocitos maduros ( afuncionales) y citopenia de mínimo una linea celular ( mieloide, eritroide o trombocítica) por infiltración.  

Afecta a gatos adultos o seniles mayores de 8 años y raramente se da en gatos Feliv/Fiv+ siendo esto característico más de la leucemia aguda.

La leucemia linfocítica aguda es más frecuente en la población felina que en la canina, siendo la mayoría de las leucemias linfocíticas tanto en el perro como en el gato de linfocitos T, al contrario que en el ser humano

Describimos el caso de un gato persa de color negro, macho castrado de 16 años de edad:

Signos clínicos al diagnóstico:

– Delgadez crónica. Apetito caprichoso. Peso inicial 4,0 kg.

– Arcadas con vómitos ocasionales, gingivitis moderada con leve tonsilitis.

Presencia de un absceso molar resuelto por cirugía ( exodoncia)

– Diarreas amarillentas frecuentes.

– Moderada insuficiencia renal

– Distensión abdominal por hepatomegalia

– Linfocitosis en todo momento.

En etapa final ( 2 años después y tras varias sesiones de quimioterapia, incluso una transfusión sanguínea) :

– Caquexia extrema. 2,8 kg en el momento de la eutanasia.

– Paresia de extremidades posteriores. Signos de polineuropatía periférica ( paraneoplásica)

– Insuficiencia renal avanzada.

– Palidez

Los signos clínicos casi siempre inespecíficos, pueden pasar desapercibidos salvo sea hallazgo o tras pruebas de revisión rutinarias, aunque lo más normal es la presencia de periodos de anorexia crónica que llevan a caquexia.

HEMATOLOGÍA:

-A nivel de hemograma:

1.- Moderada o intensa leucocitosis con linfocitosis ( en este caso tenía 20,000 leucos/microlitro), con 5% polimorfos / 95% mononucleares. El microscopio confirmaba el 95 % de linfocitos. Test Felv/ Fiv: Negativos

2.- La anemia aunque es comun, en este caso era leve, con 30% hematocrito y Hb 9 g/dl

de tipo normocítica, normocrómica, arregenerativa

3,- En este caso no había trombocitopenia ( 365,000 / microlitro), cosa que suele ser común en las leucemias, pero sí había neutropenia ( con lo cual cumplía la premisa de mínimo una citopenia medular).

4,- La bioquimica mostraba una moderada insuficiencia renal y al principio transaminasas ( GPT y PAL) algo elevadas. Las proteinas ( globulinas y albúminas) normales y no se detectó hipercalcemia. El sodio (Na) algo elevado al principio.

No se detectó en el gato en ninguna revisión en esos dos años ninguna crisis blástica ( reportada en literatura): presencia de linfoblastos en médula ósea y/o sangre periférica.

ECOGRAFÍA:

A nivel ecográfico al dignóstico detectamos una marcada hiperecogenicidad difusa del parenquima hepático ( por la infiltracion linfocítica) coincidiendo con una elevación de transaminasas moderada y un engrosamiento de la capa submucosa intestinal, así como signos ecográficos de infiltración cortical renal. No se dectectó adenomegalia en ningún gánglio linfático, ni mesentérico ni periférico ( cosa que es frecuente en el linfoma).

QUIMIOTERAPIA:

Dichos hallazgos ecográficos desaparecieron con las primeras sesiones de quimioterapia.

Muchos oncólogos no aconsejan quimioterapia en fases en las que no haya compromiso orgánico o severa infiltración por linfocitos o causen severa anemia-trombocitopenia por invasión medular.

Nosotros decidimos por un protocolo combinado al principio y ante los hallazgos ecográficos y el moderado fallo multiorgánico que le llevaba a periodos de anorexia.

Después se llevó un protocolo personalizado ajustado al estado clínico y grado de infiltración linfocítica, cumpliendo con creces el pronóstico a 24 meses de vida con marcada calidad.

Los quimioterápicos disponibles para la leucemia linfocítica crónica felina no difieren mucho de los protocolos humanos, si bien la fludarabina es utilizable en el gato, su coste y toxicidad no mejoran los porcentajes de remisión. Nosotros utilizamos combinaciones variables de monomodal a multimodal con vincristina, clorambucilo, citarabina, prednisona..incluso en pautas metronómicas.



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