Marcadores bioquímicos: ALT y AST (1ª Parte)

La ALT o alanina aminotransferasa, antiguamente denominada GPT (transaminasa glutámico-pirúvica), es una enzima presente mayoritariamente en los hepatocitos, aunque también se encuentra en bajas concentraciones en el músculo y los eritrocitos. La AST o aspartato aminotransferasa, también llamada GOT (transaminasa glutámico-oxalacética) está presente tanto en los hepatocitos como en el músculo y eritrocitos. Ambas enzimas se emplean en medicina de pequeños animales como marcadores de lesión hepatocelular.

La práctica totalidad de la ALT plasmática procede de los hepatocitos. Es un marcador plasmático de lisis o lesión hepatocelular subletal, debido a que se encuentra en grandes cantidades en el citosol, aunque también está presente, en bajas concentraciones, en las mitocondrias de los hepatocitos. Una lesión reversible en las membranas plasmáticas que cause un aumento en su permeabilidad, puede originar elevaciones significativas en la actividad plasmática de la ALT por “escape“ de la enzima.

Sin embargo, la AST se encuentra en concentraciones elevadas en el hígado y en el músculo, tanto estriado como cardiaco. Los eritrocitos también contienen cantidades significativas de AST. La AST, al igual que la ALT, está presente en el citosol de los hepatocitos, aunque aproximadamente un 20% se halla contenida en las mitocondrias. Al igual que la ALT, se pueden producir aumentos en la actividad plasmática ante lesiones potencialmente reversibles en la membrana plasmática hepatocitaria.

Aunque la procedencia de la mayor parte de ALT plasmática sea de origen hepático, el evento causante de la lesión hepatocelular puede tener una causa extrahepática. Por ejemplo, una hipoxia tisular como consecuencia de una insuficiencia cardiaca puede ocasionar una lesión en las membranas plasmáticas de los hepatocitos, causando un aumento significativo en la actividad sérica de ALT. De forma similar, en un estado de shock séptico también se produce una situación de hipoxia tisular con un incremento en la ALT sérica; y además, los productos tóxicos generados contribuyen en gran medida a la lesión hepatocelular. Al igual que la ALT, la AST de origen hepático puede incrementarse por causas extrahepáticas, aunque debido a su mayor presencia en las mitocondrias, la magnitud en su incremento suele ser menor. La imposibilidad de diferenciar las lesiones reversibles de las lesiones letales en los hepatocitos limita el valor diagnóstico de ambas enzimas, aunque se estima que la magnitud del incremento plasmático de ambas enzimas se correlaciona con la extensión de la lesión hepática.

La distribución de ambas enzimas en los hepatocitos es diferente dependiendo de su localización en el lobulillo hepático. La ALT se encuentra en mayores concentraciones en los hepatocitos periportales (zona 1 del lobulillo hepático), por lo que una lesión en los hepatocitos producida por una toxina de origen intestinal ocasionará, teóricamente un mayor “escape” de ALT que de AST. La AST presenta concentraciones mas elevadas en los hepatocitos periacinares (zona 3 del lobulillo hepático).

El tiempo de vida medio para el aclaramiento sérico de ALT y AST es controvertido y fluctúa desde 3 horas hasta varios días en el perro. Se estima que el tiempo de vida medio para la AST en el gato es de 77 minutos. Estos tiempos de vida medio pueden incrementarse significativamente en patologías hepáticas con pérdida de función, debido a una disminución en la recaptación y aclaramiento hepático de ambas enzimas. Ante un evento causante de lisis hepatocelular, la regresión de ambos valores a la normalidad se efectúa aproximadamente a las 2 semanas, una vez que cesa el agente causal.

(continuará)



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