Alérgenos

Trataremos en este apartado los alergenos que se utilizan en inmunoterapia. Todos los productos que vamos a citar se usan también en pruebas diagnósticas de hipersensibilidad. Los comentarios sobre el empleo terapéutico no son aplicables al uso como agentes de diagnóstico.

La inmunoterapia consiste en la administración de cantidades crecientes de un alergeno a un paciente hipersensible, con el propósito de modificar la respuesta a la exposición natural al mismo. Se persigue la disminución de la sintomatología por un fenómeno de acostumbramiento.

Las reacciones susceptibles de ser tratadas con inmunoterapia son las mediadas por inmunoglobulina E.

Aunque el mecanismo de acción no es bien conocido, la teoría mas extendida es que la inmunoterapia induce la producción de Inmunoglubilina G (“anticuerpos bloqueantes”), la cual a diferencia de la Ig E es un anticuerpo libre (no ligada a células inmunitarias) y no ocasiona al reaccionar la liberación de mediadores de respuestas alérgicas (histamina, prostaglandinas, leucotrienos). La Ig G actúa en competencia con la Ig E para neutralizar los antígenos y por tanto si existe un nivel plasmático alto de Ig G, la proporción de antígeno que reacciona con Ig E en la exposición natural disminuye, y la respuesta alérgica disminuye también.

ENFERMEDADES SUSCEPTIBLES DE INMUNOTERAPIA

El éxito de un tratamiento inmunoterápico depende de una serie de factores, de los cuales los más importantes son:

La reacción debe ser mediada por inmunoglobulina E.

Esto excluye reacciones del tipo de rechazo a trasplantes, por ejemplo.

El grado de adaptación de la vacuna al alergeno.

Las vacunas son altamente específicas, por consiguiente deben de ser preparadas individualmente atendiendo a la respuesta alérgica. Como norma general, las vacunas monocomponentes bien ajustadas al alergeno son mucho más eficaces que las vacunas múltiples que pretenden cubrir varias posibilidades de reacción. Estas no son sustitutivas de un diagnóstico preciso y sólo están justificadas en casos de alergia múltiple comprobada. Aún así, no cabe esperar el mismo grado de eficacia porque se diluyen los antígenos.

El grado de predictibilidad de la reacción tras la exposición al antígeno.

Las reacciones a picaduras de insectos (por inoculación de una cantidad constante de antígeno bastante puro) responden mejor que las alergias respiratorias o alimentarias, donde la carga antigénica y el grado de absorción varían mucho. El cuadro I detalla los principales tipos de alergenos para los que se han preparado vacunas.

CUADRO I. PRINCIPALES ALÉRGENOS SUSCEPTIBLES DE INMUNOTERAPIA

VIA DE
CONTACTO

TIPO DE
ALÉRGENO

TIPO DE
REACCIÓN

UTILIDAD DE
LA INMUNOTERAPIA

Inoculación

Veneno de

himenópteros.

Dermatológicas: Urticaria,  eritema, angioedema

Generales: Anafilaxis

Eficaz. El riesgo de reacción anafiláctica desciende del 60% al 3-5%.

Inhalación

Polen de plantas

Polvo de casa

Acaros

Esporas de hongos

Polvo y epitelio de animales

Respiratorias: Asma extrínseco, Fiebre del heno, rinitis alérgica

Eficacia variable. Depende mucho de la identificación correcta del alergeno y de la especificidad y potencia de la vacuna.

Ingestión

Alimentos

-Albúmina de huevo

-Caseína de leche

-Frutos secos

-Crustáceos

Dermatológicas: Urticaria,  eritema, angioedema

Generales: Anafilaxis

Digestivas: Diarreas, vómitos, dolor abdominal

Poco eficaces. La duración del efecto protector es muy corta y la incidencia de efectos secundarios elevada. No suelen usarse.

Infección

Bacterias

Respiratorias: Asma, rinitis

Probablemente ineficaces. Los ensayos clínicos no han demostrado protección significativa.

DURACIÓN DEL TRATAMIENTO

La inmunoterapia es un tratamiento gradual que debe comenzar con dosis muy pequeñas e ir aumentando progresivamente hasta una dosis de mantenimiento que coincide con la que proporciona los niveles máximos plasmáticos de Ig G (es decir no se consigue ya mayor aumento al subir la dosis). El efecto terápeutico se consigue al llegar a la dosis de mantenimiento. A veces hacen falta hasta 12 meses para ello. Para mantener el estado de hiposensibilidad es necesario la administración periódica de la vacuna. La inmunoterapia es un tratamiento crónico y el problema de cuándo y cómo suspenderlo no tiene solución definida en estos momentos.

Por lo general se suele evaluar la posibilidad de suspensión tras cuatro o cinco años de tratamiento continuado. Son buenos candidatos los pacientes que no den ya reacción cutánea positiva al alergeno (especialmente niños) y los que hayan permanecido sin sintomatología durante uno o dos años.

EXPRESIÓN DE LA POTENCIA

Existe una gran variación en la forma de expresar la potencia de la vacunas. Cada fabricante emplea un sistema diferente (Peso/Volumen, Unidades de Nitrógeno Proteico, distintos sistemas de Unidades Biológicas). Esto da lugar a una cierta confusión, pero es importante tener en cuenta que los sistemas de unidades sirven únicamente para establecer una pauta posológica y no están directamente relacionadas con el potencial antigénico de las vacunas. La pureza del antígeno es una cuestión de estandarización en la que la mayoría de los fabricantes han hecho bastantes progresos últimamente, y no debe asumirse que el uso de un determinado sistema de expresión de la potencia (ej. en unidades biológicas) supone que el preparado tiene mayor calidad o pureza.

Es muy importante tener presente asimismo que los preparados de igual composición de distintos fabricantes no son intercambiables entre si.

REACCIONES ADVERSAS A LAS VACUNAS

La inmunoterapia supone la inoculación de un antígeno a un paciente alérgico al mismo. El potencial de reacciones adversas de este hecho es imposible de soslayar. Aunque el riesgo de reacción grave es muy pequeño si se respeta escrupulosamente el aumento progresivo de dosis, es prudente reservar la inmunoterapia a especialistas experimentados y dotados de los medios necesarios para el tratamiento de urgencia del posible cuadro anafiláctico. Los pacientes deben mantenerse en observación los 30 minutos siguientes a la inyección.

Las reacciones adversas a las vacunas antialérgicas son de tres tipos:

– Reacción cutánea inmediata: Roncha en el punto de aplicación rodeada de eritema. Muy frecuente. Aparece a los 20-30 minutos y desaparece a las pocas horas. No obliga a reducir dosis si el diámetro es menor de 20 mm.

–   Reacción cutánea retardada:  Inflamación del tejido subcutáneo con inflamación y picor, pero sin roncha. Aparece a las 2-4 horas, con máximo a las 18-24 horas y desaparece en 1-2 días. Obligan a reducir dosis (ej.:50%) y volver a incrementarla lentamente.

–  Reacción generalizada: Cubre toda la gama desde la urticaria al shock anafiláctico. Muy raras, usualmente relacionadas con dosis altas o con no respetar las pautas de dosificación. Los asmáticos son el grupo de mayor riesgo.

–  Las medidas inmediatas en caso de reacción anafiláctica incluyen colocar un torniquete sobre el punto de inyección (para impedir la difusión de mediadores de la reacción) y el uso de epinefrina IV.

LABORATORIOS QUE COMERCIALIZAN VACUNAS ANTIALÉRGICAS

Unicamente pueden prescribirse con cargo al Sistema Nacional de Salud las vacunas antialérgicas de laboratorios reconocidos como tales por el Ministerio de Sanidad, el cual publica en circular las inclusiones o exclusiones.

En la página XXII de este catálogo se puede consultar un listado de laboratorios suministradores de vacunas antialergicas. Estos laboratorios están todos reconocidos. También lo están los que sean además fabricantes de especialidades farmacéuticas.

Pero la relación no es exhaustiva. En caso de duda el prescriptor puede consultar a los servicios de Farmacia del Sistema Nacional de Salud, o directamente al propio fabricante.

EXTRACTOS ANTIGÉNICOS COMERCIALIZADOS

La relación siguiente es una recopilación de los extractos que figuran en las hojas de petición de los laboratorios. No debe por tanto considerarse exhaustiva, toda vez que los catálogos de los fabricantes detallan extractos no contenidos expresamente en la hoja de solicitud, y que pueden prescribirse en el apartado “otros”. Sin embargo entendemos que constituye una relación representativa de la oferta general de vacunas antialérgicas en nuestro país.


CUADRO II. VACUNAS ANTIALÉRGICAS MONOCOMPONENTES

CUADRO III. VACUNAS ANTIALÉRGICAS POLICOMPONENTES

CUADRO IV. LISTA DE CONVERSIÓN DE NOMBRES VULGARES A NOMBRES CIENTÍFICOS

El contenido aquí mostrado corresponde a BOT (base de datos de medicamentos en España 2002), que aunque está relacionado con medicamentos de uso humano, puede resultar muy útil para la medicina veterinaria de pequeños animales.



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