Marcadores Bioquímicos: Proteinuria (2ª Parte)

continuación de “Marcadores Bioquímicos: Proteinuria (1ª Parte)”

La proteinuria renal tiene su origen en patologías renales que implican el glomérulo renal, como es el caso de la glomerulonefritis y la amiloidosis renal, o el intersticio y los túbulos renales que impiden la adhesión y reabsorción de las proteínas contenidas en el lumen tubular (nefritis tubulointersticial). Basándonos en lo comentado anteriormente, es fácil comprender que las patologías glomerulares suelen causar una proteinuria de mayor magnitud que las lesiones tubulointersticiales. La pérdida de proteínas de origen renal origina la formación de una orina con sedimento inactivo y cantidades variables de cilindros hialinos y granulosos. Los cilindros urinarios se originan por la formación de una matriz proteica que engloba el lumen tubular y que está formada por glucoproteínas de Tamm-Horsfall. La glucoproteína de Tamm-Horsfall se sintetiza en las células tubulares, en mayor medida, a partir de los aminoácidos resultantes de la reabsorción de proteínas procedentes del “escape” glomerular. Si el flujo tubular se ralentiza, la glucoproteína de Tamm-Horsfall precipitará dando lugar a la formación de los cilindros que pueden englobar diversos elementos celulares y que aportarán la denominación de cada tipo de cilindro (cilindro hemático, leucocitario, epitelial, etc). Otras causas de proteinuria de origen renal son los procesos infiltrativos o inflamatorios renales como las neoplasias y pielonefritis, que en éstos casos suelen ir acompañadas por la presencia de sedimento activo.

Es importante señalar que, en medicina humana ha sido demostrado que la proteinuria persistente, por si sola, causa un deterioro glomerular y tubulointersticial que conduce a una pérdida de la función de la nefrona. Son cada vez mas los indicios que sugieren que la proteinuria puede actuar del mismo modo en el perro y el gato. Es por ello, de suma importancia la identificación de la proteinuria de origen renal en las pequeñas especies, ya que con gran frecuencia es el primer signo que nos permite la identificación de una enfermedad renal crónica, tanto en el perro como en el gato.

La proteinuria postrenal urinaria se debe principalmente a hemorragias ocasionadas en algún segmento del tracto urinario ocasionadas por traumatismos, inflamaciones u obstrucciones uretrales. Debemos tener en cuenta que una pequeña hemorragia en el tracto urinario puede incrementar en gran medida la presencia de proteínas en la orina a causa de una concentración de proteínas en el plasma mucho mayor que la contenida en la orina. Otra causa importante de proteinuria postrenal urinaria son las inflamaciones/infecciones del tracto urinario inferior (cistitis y uretritis). Finalmente, existe un tipo de proteinuria de origen no urinario a causa de infecciones en el aparato genital (prostatitis, metritis y piómetras). Tanto las proteinurias postrenales de origen urinario como las de origen no urinario típicamente contienen un sedimento activo, con presencia de hematíes, piocitos y/o abundante celularidad.




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